Hay parejas que llegan con las ideas claras y otras que confían ciegamente. Y luego están Diana y Pedro, que lograron ese equilibrio mágico con el que todo wedding planner sueña. Su historia con nosotros, a través de nuestro servicio integral de Wedding Designer, fue una conexión máxima desde el primer minuto.

Ellos sabían lo que querían y visualizaron su sueño, pero tuvieron la generosidad de dejarse guiar y confiar plenamente en nuestro equipo para hacerlo realidad. Lo que no sabíamos al principio de este camino es que esa confianza sería la herramienta clave para superar uno de los mayores retos a los que nos hemos enfrentado.

Un giro de guion a un mes de la boda
Imaginad despertar un mes antes del gran día con la noticia que ninguna pareja quiere escuchar: el lugar de la celebración cerraba sus puertas inesperadamente. Con todo el diseño cerrado y las invitaciones enviadas, nos enfrentamos a una crisis sin precedentes.
Aquí es donde se demuestra el valor de contar con un equipo profesional y una infraestructura sólida. Gracias a formar parte de Eventalia Group, y sumando fuerzas con la capacidad de producción de nuestros compañeros de Musicalia Bodas, no hubo lugar para el pánico, solo para la acción.
Activamos toda nuestra maquinaria y contactos para encontrar soluciones reales y rápidas. Fue así como llegamos al Espacio Moona, ubicado en el interior del emblemático Museo MUNA de Santa Cruz. Un lugar que no solo fue la solución, sino que se convirtió en un descubrimiento maravilloso donde, desde entonces, nos encanta volver para crear eventos únicos.


Diseño y atmósfera: Un equipo de lujo
Con el nuevo escenario listo, el resto de piezas encajaron a la perfección. La boda fue un éxito rotundo gracias a unos profesionales que se dejaron la piel en cada detalle.
La belleza del día quedó inmortalizada por La Sonrisa de Beatriz. Sus fotografías, que acompañan este post, son un verdadero espectáculo; capturan la emoción con una pasión y un gusto exquisito que nos enamora.


El diseño cobró vida con el arte floral de Floristería Alejandro, aportando frescura y elegancia, mientras que el mobiliario de Libellula And Co. y la mantelería de El Locero vistieron el espacio con un estilo impecable. La producción técnica, fundamental en un espacio como este, corrió a cargo de nuestra familia de Musicalia Bodas, asegurando que la iluminación y el sonido fueran perfectos.
Para el disfrute de los invitados, la gastronomía estuvo en manos de Los Baggerman, siempre garantía de calidad, y el toque divertido lo puso el glitter corner de NG Events. Por su parte, Diana lució radiante gracias al trabajo de Carla Melián en peluquería.



Una banda sonora inolvidable
La música fue el gran hilo conductor de las emociones de esta boda. Comenzamos con una ceremonia emotiva acompañada por el dúo musical Magarza, para dar paso a un cóctel con muchísimo ritmo: los temas de Bob Marley, interpretados por los emblemáticos Picaretas Reggae en su formación original, crearon una atmósfera única.

La fiesta fue otro nivel. Contamos con una formación de música cubana creada expresamente para el evento. Y para el cierre, cuando nadie quería irse a casa, nuestro Dj de confianza, Juanra Rodríguez, desató el fiestón definitivo.


La boda de Diana y Pedro no fue solo una celebración; fue la prueba de que, cuando hay amor y un gran equipo detrás como el de Los Zapatos de Valeria, no hay imprevisto que pueda apagar la magia.
Créditos y Proveedores
Para nosotros es un orgullo trabajar con compañeros y compañeras que hacen que todo sea posible:
- Organización y Diseño: Los Zapatos de Valeria
- Lugar de celebración: Espacio Moona (Museo MUNA)
- Fotografía: La Sonrisa de Beatriz
- Producción Técnica: Musicalia Bodas
- Catering: Los Baggerman
- Floristería: Floristería Alejandro
- Mobiliario: Libellula And Co.
- Mantelería: El Locero
- Peluquería: Carla Melián
- Glitter Bar: NG Events
- Música Cóctel: Picaretas Reggae
- Música Fiesta: Formación Cubana y Dj Juanra Rodríguez
- Música Ceremonia: Magarza
Más fotografías de la boda







